23 junio 2010
Me importa el comino
Estuve pensando en que me importa mucho el comino. Y que últimamente pasó a ser un pilar fundamental de mi cocina.
Al principio me costó encontrar la dosis exacta, pero de golpe, encontré un equilibrio que, puedo jurar, es perfecto. El secreto es probar.
Un primer intento de acercamiento al comino puede ser preparar un humus (pasta de garbanzos).
Yo compro un frasco de garbanzos españoles, los pongo en la licuadora y les agrego jugo de limón, sal, pimentón dulce, comino, aceite de oliva y un par de dientes de ajo. Si consiguen tahine (pasta de sésamo) ni lo duden, una buena cucharada le da el toque final.
Se puede comer con galletitas saladas, tostadas, verduras, grisines integrales, etc.
PD: Más arriba una foto de Comino Island, estoy segura de que ese nombre surgió luego de una comida con mucho comino a orillas de la laguna.
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1 comentario:
la pascualina de mi vieja tenía un fuerte gusto a nuez moscada, y asì fué me hice hincha incondicional de esa... ¿semilla?
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