07 marzo 2007

Panchos con espinas


Me dice un Barman, mientras prepara un trago con pétalos de rosas, que los hombres uruguayos no halagan a sus mujeres. Me señala el jardín del bar inglés en el que me encuentro, y resignado agrega: “Este es un lugar para románticos, para traer a una dama y conquistarla. Sin embargo los uruguayos prefieren el pancho de La Pasiva, la cerveza y mirar el partido de fútbol con amigos”.
Entonces me acordé de una pareja que vi en La Pasiva de la calle Arocena en Carrasco. Un hombre de más de 60 años, de aspecto impecable, camisa clara, pantalón azul. La mujer, elegante, de gimnasio diario, moderna, de jeans y camisa polo blanca. Los dos sentados una al lado del otro mirando un partido de fútbol en la pantalla gigante. Sobre la mesa: panchos, cerveza y mostaza. El hombre compenetrado en el partido, se llevó el pancho a la boca sin mirar el plato. La mujer con el puño sosteniendo su cabeza, se mantenía sobre un punto fijo en la ventana. Qué nunca me pase.
El barman termina de preparar el trago, me mira cómplice, acerca la copa y agrega: “Te invitaría a pasar al jardín, si no estuviera jugando el Barcelona por la Liga de Campeones. ¿Un pancho?”

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que necesitas es pasarte por Madrid para ir a un Museo del Jamón, ¿eh? Luego, cuando te hayas quitado el mono, ya te llevaré a otros sitios mejores.
Un beso.

Anónimo dijo...

Duquito puedo acompañarte a un Museo de esos, prometo portarme bien....

eresfea dijo...

El aburrimiento también tiene su gracia. Creo...

Jimena Colucci dijo...

¡¡¡A por el jamón tío!!! Beso grande

Anónimo dijo...

Qué cosa con los posts de comida que leo al mediodía... y al %&$%%&()"$ panadería que no llega.

Ah, me olvidaba. Buenísimo. Je.